Un telón que se corre y desaparezco.
Desaparezco de mí y me creo otro, un otro ideal, poderoso, arrogante, frágil. Y sin embargo, sigo siendo yo, muy en el fondo.
Trato y no puedo escapar de mí, ni del otro que aparece cuando se abre el telón para que yo desaparezca.
Nadie me conoce. La platea está llena de ausentes. No hay aplausos. La oscuridad cubre la sala. Busco refugio en el telón, quizá retrocediendo pueda volver a ése yo lleno de seguridades, y no a este mí que no encuentra valor para gritar al público invisible que está perdido; que existe.
martes 28 de junio de 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)









4 Comentarios UniVersales:
A veces dar un paso atras no significa retroceder...
TK Diana Achilli
La dualidad tiene un encanto especial. Es rico abrazar nuestro otro yo.
Bonita narrativa.
Querido Nicolás:
¿Cuántas veces queremos huir de nosotros mismos? ¿Cuántas otras nos mimetizamos intentando cortar con el pasado, con porciones de la vida que no nos ajusta, o simplemente desaparecer de la tierra y volver a intentarlo?
Hermosa reflexión.
El espejo es el único objeto que no te oculta nada. Me has hecho imaginar, que muchas veces, he deseado destruir todo para todo reconstruirlo.
Con afecto y admiración:
Arturo
te sugiero leer "El otro Yo" de Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia
o escuchar al Otro Yo a puro rock and roll.
Muy buen texto.
Publicar un comentario